Jerseys Viejos

+++ Hace años compré un jersey de un color marrón indefinido. Aun lo tengo.

Es esa prenda de ropa que siempre te alegras de encontrar en el armario. Cuando ta la pones, la comodidad es absoluta. Es un jersey sufrido que disimula bien cualquier mancha que pueda caerle, se lava en la lavadora, se seca enseguida, no te hace sudar pero abriga, tan cómodo que te olvidas de que lo llevas puesto.

No sé en qué pensaba cuando lo compré. No sé si alguna vez tuvo para mí la consideración de “jersey nuevo” o si siempre fue ropa de batalla. Lo he olvidado.  Es tan cómodo y tan sufrido que nunca pienso mucho en él, la verdad. Es fácil olvidar que está ahí.

Por eso me sorprende cuando mi amiga C. me lo ve puesto y me dice “Siempre me ha gustado muchísmo ese jersey tuyo…”. Y no es la única.

Yo paso entonces la mano por el tejido, y caigo en la cuenta de lo bien que se conserva el tejido. Parece casi nuevo. Pero ya no lo veo bonito. No sé verlo bonito. Sólo confortable. Sólo una prenda de ropa a la que echas de menos cuando pasa demasiado tiempo en el cesto de la ropa sucia, porque estás deseando ponértela y olvidarla…

Es una suerte que los jerseys no tengan sentimientos. 

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