+++ Vieja táctica de troll. Es que estoy de exámenes y por eso me concedo el derecho de leer lo que me apetece independientemente de lo que venga escrito, y de contestar a todo de forma muy desagradable.
Entonces a mi cabeza llega Shere Khan, empujado por Kipling a la puerta de la cueva de la madre loba que ha acogido a Mowgli y que no piensa entregárselo a la bestia que mató a sus padres.
– ¡A ti se te antoja y no se te antoja! ¿Eh? ¿Qué música es esa de antojarsete? ¡Por el toro que maté! ¿Voy a andar metiendo la nariz en tu apestosa perrera, para reclamar lo que legítimamente me pertenece? ¡Soy yo, Shere Khan, quien está hablando.
Los rugidos del tigre atronaban toda la caverna. En eso, la Madre Loba se desprendió de los cachorros y saltó hacia adelante, con los ojos relucientes como dos lunas verdes que brillaban en la oscuridad. Furiosa se encaró con Shere Khan, diciéndole:
- ¡Y yo soy, Raksha, quien contesta! El cachorro de hombre es mío, Lungri… ¡Mío, y muy mío! No lo va a matar nadie. Vivirá para corretear con la Manada y cazar con ella; y al cabo te matará a ti! Y ahora, lárgate de aquí, o por el Sambhur que maté (porque yo no como ganado hambriento), ¡que te haré volver junto a tu madre mucho más cojo de lo que viniste al mundo, achicharrada bestia de la selva! ¡Vete!
Y yo, que llevo dos semanas currando como una mala bestia, saliendo con los amigos y pasándolo de muerte a costa de dormir poco, sonrío mientras redacto mis correos con toda premeditación y alevosía y sin escurrir el bulto. Porque yo no como ganado hambriento. Yo cazo ciervos salvajes.