Aparece a menudo citada como metáfora cinematográfica de la Caza de Brujas del senador McArthy.
Qué estrechez de miras. Con la cantidad de metáforas que hay.
Aparece a menudo citada como metáfora cinematográfica de la Caza de Brujas del senador McArthy.
Qué estrechez de miras. Con la cantidad de metáforas que hay.
Rézala el número suficiente de veces, dila en voz alta siempre que tengas ocasión, que no se te caiga de la boca.
Di que eres alto, aunque seas un enano.
Dí que eres una persona de amplias miras, aunque tu estrechez intelectual no te permita concebir ni la redondez planetaria.
Di que eres tolerante, aunque pienses como un talibán.
Dilo las suficientes veces, y bastará. están deseando creerte.
Dí que eres una gran persona, una buena persona, de los mejores sentimientos, persona. Aunque por tu boca sólo salga rencor y mala baba. Aunque en tus actos no haya mayor generosidad que en los bacilos de un mapache infectado, dilo. Y alguien te creerá.
Dí que eres inteligente, una gran mente, capaz de penetrar en los más profundos aspectos de lo que te contaron en la universidad. Aunque no seas capaz ni de entender las instrucciones del vídeo sin que te las expliquen.
Dí que eres valiente, dilo tantas veces que la palabra se desgaste. Cuenta una y otra vez aquella estúpida anécdota imposible de encajar con la realidad que demuestras, que eso no te detenga, tú cuéntalo. No te preocupes, nadie repara en que no puedes andar solo por la calle de noche. Quién se va a fijar en eso.
Dí que amas. Dí que el amor, el afecto, te arrastran. Dí que el amor te mueve, que el cariño guía tu vida. Dilo sin rebozo. Quién va a saber que no te quieres ni a ti misma.
Dilo, y te creerán. Están deseando creerte. Si ellos compran tu mentira, tú comprarás la suya, y así funciona. Procura rodearte de grandes mentirosos, de aquellos que venden trolas por delante y por detrás, y que tienen en sí mismos a su mejor cliente. Eres la compañía ideal para ellos. No desdeñes a los pequeños comerciantes, pues ellos también desean tu producto.
Oh, triste garrapata, cómo no desear comprar tu mentira cuando tu verdad es tan mezquina y triste. Cuando tu verdad te humilla, cuando ni tú soportas tu miserable rostro en el espejo…