Introducción
El tema de conversación corre como la llama en la pólvora, y traspasa el círculo donde se originó. El crie de coeur de Earendil ha despertado los ecos aprobadores de numerosos machos, que hacen suya la indignación del Vingilot y, como una sola voz, lanzan al aire la gran pregunta:
-¿Pero a qué coño aspiran las tías, joder?
En realidad ellos son más formales, pero se transparentan claramente los tacos. El asunto levanta demasiadas pasiones para que no los haya. En su post, Earendil se indigna y consterna ante la preferencia del género femenino-sección heterosexual por los tipos malotes e innobles, pero sobre todo se muestra muy irritado con el discurso “es que contigo no puedo tener nada sexual porque, claro, somos amigos, pero eres un cielo y un chico maravilloso y muy atractivo, que conste…” de las mozas de las proximidades. Los comentarios dejados por un buen número de varones se inclinan claramente a favor de esta opinión, y no dejan lugar a dudas sobre lo universal del problema.
No es que quiera decirle a Earendil lo que debe pensar, líbreme Saturno. Seguro que él sabe mejor que nadie cómo sopla el viento en su costa, pero no puedo, no puedo resistirme a intervenir
Así que Gárgola, queridos amiguitos, ha decidido sentar cátedra sobre este asunto y ayudaros a descifrar de una vez por todas este embrollo. Y no porque iluminar al errado sea su leit motiv; recordad que estáis en las tierras donde Gárgola vomita su exceso de bilis. Ojo a las salpicaduras, porque pueden caer en todas direcciones sin importar qué tipo de parafernalia genital luzcáis.
Comenzaremos atacando de frente el asunto:
- ¿Por qué a las chicas les gustan más los chicos malos que los chicos buenos?
¿Me puede explicar alguien qué diablos entienden los tíos por un “chico malo”? ¿ Luke Perry en “Sensación de Vivir”?
Nooooo, ése noooo, qué dices Gárgola. Chicos malos-malos, no malos de pastel de serie teen.
Pero es que me faltan pistas. Earendil en su post sólo menciona “la falta de nobleza” y que a las chicas “les ponen los chicos malos, les pone el peligro”. Bien, busquemos representantes del gremio de los agraciados con semejantes virtudes.
Olvidemos el hecho de que son famosos, y contemplemos sin pasión a estos chicos malos. Díficil va a ser encontrar a uno más innoble que éste.
Pero si una mujer quiere peligro, puede que este otro ejemplar le convenga más. Ni siquiera hace falta ser amable con el portero y ganarnos así una buena ostia por putas. Tiene toda la pinta de ser un conductor de los más ameno: una vueltecita en coche con él bastará para darle emoción a la tarde.
Esto es hacer trampas, diréis, estás presentando a tipos demasiado burdos.
Busquemos entonces a alguien más refinado, pero que siga siendo innoble, peligroso y malo.
Ya está. Lo tengo.
Mmm… Algo falla. Reconozco que no sé lo que pasa por la cabeza de cada tía del país, pero las heteros que yo conozco (y los gays idem) se cambiarían de acera antes de montárselo con cualquiera de estos tres.
Va a ser que no es suficiente con ser malote, indigno y peligroso para convertirse en el rey de las camas ¿eh?.
Así que me temo que vamos a tener que empezar por profundizar en qué es un chico malo, qué es un chico bueno y si existe alguien que escape de la clasificación. Pero eso otro día.